jueves, 30 de diciembre de 2010

Mentiras y verdades de la vida

Al nacer nos cuentan una mentira tan grandiosa como insospechable: Lo de los Reyes Magos. Realmente es una conspiración en todas las escalas. Están todos en el ajo, desde los familiares más cercanos hasta los medios de comunicación internacionales. Luego pasa el tiempo y llega un día, cuando cumplimos siete años más o menos, que los mayores nos citan ceremoniosamente y nos cuentan cómo va el asunto ese de los Reyes Magos. Ese día el mundo cobra otra dimensión y todo cambia. De repente pasamos a formar parte del selecto grupo de los que conocen esa verdad. Ese día estamos en el ajo. Yo quiero saber si hay más de esas preparadas. Saber si hay más ajos. Si me esperan más momentos de la vida en los que me van citar para revelarme algo que no me espero. Quiero saberlo, más que nada, para estar preparado. Si no imagínate: Estás, por ejemplo, a los sesenta y cinco años en un parque dando de comer a los patos y de repente, sin avisar, aparece un consejo de viejecitos, te rodean solemnemente y te explican algo brutal. Qué sé yo: lo de Dios, por ejemplo. Pues si lo llego a saber, a lo mejor, esa tarde no hago plan y me voy a una iglesia a decírselo a los curas. Ah, no, que no se puede. Que hay que mantener la mentira. Bueno, pues voy y miro con cara piadosa pero me troncho por dentro. Yo creo que en realidad es así, que las iglesias están llenas de abueletes que saben lo de Dios y que van allí a poner cara seria pero que en realidad se están tronchando por dentro.  De echo alguna vez se les escapa una lagrimilla
Si en la vida hubiera tres momentos de esos, solo tres, en los que nos revelan algo que nos cambia la manera de entender el mundo ¿Qué cosas creéis que podrían ser y a qué edad nos las revelarían?
A los seis lo de Los Reyes. (está ya está comprobada)
A los sesenta y cinco lo de Dios. (mera suposición)
A los noventa y cinco lo de quien mató a Kennedy. (mera suposición)
A los ciento doce lo de qué hay detrás de la propia nuca. (mera suposición)

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