viernes, 21 de enero de 2011

Los termómetros.

¿Cómo sabemos cuándo ellos están enfermos?
¿Es bueno poseer termómetros? No lo sé. Todo depende
de para qué quieras la fiebre.
Recuerdo que en mi familia éramos muy muy pobres
y no teníamos estufas. Entonces, cada vez que uno
tenía fiebre se consideraba una buena noticia: «¡Yujuu!
¡Grados gratis!». Recuerdo que una vez tuve fiebre, me
disfrazaron de mesa camilla y se sentaron todos alrededor
a jugar al cinquillo con los pies calentitos.
Un día murió un tío rico que teníamos, heredamos
una gran fortuna y nos compramos un termómetro. Y no
sé si eso es serio... Se supone que es un instrumento médico
de precisión, pero antes de usarlo hay que agitarlo como
si fuera un zumo de melocotón o un gazpacho de tetrabrick.
Es como si antes de pesar a un recién nacido hubiera
que agitar la báscula.
Las madres tiene un nervio especial en el brazo para
agitar los termómetros, los cogen y hacen ¡zach, zach,
zach...!, como si toda la vida hubieran manejado un látigo.
Mi madre lo agita con tanta energía que una vez se le escurrió
uno y lo clavó en el techo.
Pasa una cosa muy curiosa con los termómetros. Según
la edad que tengas, te ponen el termómetro en distintas
partes del cuerpo. Cuando eres un niño, en el culete. Es
inquietante, porque estás tumbado, con el ano mirando al
techo y la banderita clavada. Te entra complejo de hoyo
de golf.
Luego, cuando eres adulto, te lo ponen en la axila, lo
cual te hace sospechar... «Un momento, un momento, un
momento... Si se podía poner en la axila, ¿por qué me lo
metíais en el culo?»
Lo he pensado y lo peor no es ni que te lo pongan en
el culo cuando eres pequeño ni en el sobaco cuando eres
adulto. Lo peor es que, cuando eres abuelo, te lo ponen en
la boca. ¡Eso no tiene razón de ser! Ha pasado por los sobacos
y los culos de toda la familia, ¡y cuando llega el
abuelo se lo ponen en la boca! Así están los abuelos, que
siempre que hay uno en la cama con un termómetro en la
boca tiene cara de penita.
Se me ocurre una solución. ¿Por qué no hacen termómetros
con sabor? Eso mejoraría la cara de los enfermos.
Lo único que habría que evitar es ponerlos con sabor
a Chupa-Chups de Kojak, porque a lo mejor alguien se cree
que va a tener chicle dentro, lo mastica y se rompe. Y luego
los globos con el mercurio no salen igual de bien.
Ahora hay unos termómetros que no tienen mercurio:
los digitales. Tienen forma de reproductor de MP3.
Te los pones y te avisan. Sólo tienen un defecto: no te avisan.
Estás en la cama con el termómetro en el sobaco, el
pijama, las mantas, los oídos taponados, y hace un leve
«pi, pi, pi, pi». Suena y no te enteras.
Y la gente, esperando, esperando... Te curas, ya estás
bien... «Espera, que todavía no ha sonado el termómetro
». Te vas a trabajar, a comer churros... y la gente:
—Oye, ¿por qué no mueves el brazo?
—No, es que llevo un termómetro que todavía no
me ha sonado.
Hay varios tipos de termómetros. Está el termómetro
para vinos, que es un termómetro normal pero con un
martillo encima. Un consejo: no intentéis clavar clavos
con él. Se rompe. ¿Para qué será ese martillito? Yo creía
que era por si te ponían uno de ésos en el culete... para que
no se colara hacia dentro.
También está el termómetro urbano. Es el segundo
invento más impreciso del mundo. Siempre dice la temperatura
que no es. Ves uno y dice 66º, luego hay otro justo al
lado que marca 11º. Dices: ¿qué hago? ¿Saco la media?
Sólo hay un invento más impreciso que el termómetro
urbano, el instrumento de medición menos serio del
planeta: el aplausómetro. El aplausómetro es como un
termómetro gigante que mide los aplausos... de la manera
más subjetiva y fraudulenta del mundo. No es serio. Hacen
trampa. Imaginaos que las elecciones nacionales fueran
con aplausómetro... En lugar de reunirnos en colegios
electorales, nos citarían a todos en la plaza Mayor... y saldría
Jordi Estadella: «¡Un fuerte aplauso para el Partido
Popular!». «Muy bien, ocho puntos; ahora un fuerte
aplauso para el Partido Socialista...»
Los termómetros no son serios. Los aplausómetros
no son serios. Pero ¿quién ha dicho que lo bueno sea lo
serio?

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