domingo, 2 de enero de 2011

La única persona en el mundo capaz de volar.

Capítulo dos.
Un día el hombre que volaba se enamoró de una señorita que tenía los pies preciosos, siempre en el suelo y tan prudente que sólo se casaría con él si éste compartía su secreto. 
-Simplemente, vuelo. -Le dijo.
-No te creo.
-Es la verdad. Mira. -Y el mago se elevó, sin más.
-Lo siento, pero si no confías en mi lo suficiente como para contarme la verdad significa que no podemos estar juntos. Y baja ya, que te vas a caer.
El mago pasó la noche en vela inventando un complejo aparto con el que pudiera volar cualquiera. Él no lo necesitaba, ni lo iba a usar jamás, pero por la mañana le enseñó los planos a la chica y por la tarde se casaron.

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